viernes 4 de febrero de 2011

Notas antes de reparación y complementario

Notas antes de reparación y complementario SdO


Los exámenes complementario y reparación serán el día miércoles 9 desde las 4:00 pm

jueves 3 de febrero de 2011

Doña Rodríguez o la doble moral

Pareciera que es poco lo que hay que decir de este personaje, sin embargo, es revelador lo que puede deducirse de su conducta en los capítulos de la aventura “cortesana” del Quijote.

Nuestra señora se nos dibuja en los primeros momentos como una respetable dama de compañía, sensible a los comentarios de Sancho y de un altísimo aprecio por su honorabilidad. A la llegada de Sancho, cuando éste le pide que ella se encargue de su asno, su indignación es extrema por considerarse por encima de esa humillante tarea. A lo largo de la estadía de Don Quijote y Sancho en el castillo de sus amos, Doña Rodríguez se presta para todas las burlas de que son objetos nuestros protagonistas, más por su lealtad hacia los duques que por su propio deseo de divertimento. En realidad, la imagen que Cervantes ofrece de este personaje es la de una mujer adusta, poco presta a la risa y al disfrute.

Ya desde el principio, desde su descripción física, el personaje de la doña causa la impresión de severidad y rectitud; “[…] aquellas tocas más las trae por la autoridad y por la usanza que por los años.” (Capítulo XXXI, II parte).

Pero lo interesante de este personaje viene a presentarse después, cuando se descubre su especial situación familiar. Con una hija “mancillada” por un “malintencionado villano”, la doña comienza a mostrar un rostro más complejo, más humano. De repente, ya no es la altiva señora custodia de las virtudes, sino la descuidada madre que no vigiló suficientemente a su hija y que ahora no sabe cómo arreglar el asunto y limpiar el honor de su familia. Se trata de una ironía que hace un eco conmovedor de la burla de la Dueña Dolorida en capítulos anteriores. Así, Doña Rodríguez deja entrever su dolor y pasa a ser la única que con sinceridad recurre al Quijote para resolver su problema. A pesar de las innumeras bromas que le juegan los duques, Doña Rodríguez acude al Quijote y le pide, humillada, que la ayude a encontrar al autor de sus desgracias y lo obligue a casarse con su hija.

Más allá del desenlace de esta historia, lo interesante a destacar del personaje de Doña Rodríguez es su papel en tanto cuestionamiento de la moral cortesana en que se mueve el Quijote en esa parte de la obra. Evidentemente, Cervantes elabora un perfil nada alentador de la nobleza de su época, en el que los nobles son de mal corazón y unos aburridos sin remedio y los sirvientes, crédulos, serviles e incluso ineficientes en sus labores. Nada peor que una garante de la moral que no logra mantener la honra bajo su propio techo.

domingo 30 de enero de 2011

El caballero de verde Gabán....¿El prototipo de un hidalgo ejemplar?

A simple vista se podría llegar a pensar que de este personaje no hay mucho que decir, pero la verdad es que es un personaje curioso. Al menos, yo así lo pienso.

Luego de la aventura del Quijote con el caballero de los espejos hace su aparición este personaje, que a simple vista parece un transeúnte común de los caminos de la Mancha. Si, un ser vulgar y silvestre. Pero sólo nos enteramos de quién es cuando se presenta ante Don Quijote, luego de haberse presentado éste y haber dado razón de su extraño vestuario y la "profesión" a la que se dedica. El nombre del dichoso ser que contempla a Don Quijote es Don Diego de Miranda, un cándido hombre de naturaleza discreta, bien instruido, de clase acomodada y por sobre todo de BUENAS Y SANAS COSTUMBRES. Sin duda todo lo contrario al locuaz y voluble Quijote, pues como sabemos el espejo de la caballería andante vendió todos sus bienes por adquirir los nocivos libros caballerescos.

Aquél hombre pues, de tan sanas y apropiadas costumbres (la caza y la pesca) queda prendado del ingenio del Quijote y hasta trata de comprender la monomanía de éste. No lo consigue, pero aún así le invita a su casa a comer y a pasar cuatro días en ella dialogando con su hijo de dieciocho años, quien al igual que el Quijote (aunque en menor medida) siente pasión por las letras. Todos en su casa se dan cuenta de que Quijote es un verdadero mentecato y majareta, sobre todo en sus momentos de desvarío caballeresco, aunque como dije solo en esos momentos pues los ratos restantes el protagonista se comporta como un ser sensato y hasta normal, si se quiere.

Ahora, ¿Por qué escogí este personaje? pues porque lo vi como una especie de contraposición del Quijote, en el sentido que tanto él como el caballero de verde Gabán son hidalgos manchegos pero uno está cuerdo y el otro loco de atar (obviamente me refiero al Quijote). El de verde Gabán pareciera ser todo lo que el Quijote en su estatus social de Hidalgo no es: es alguien recatado,tiene dinero, está casado y tiene un hijo, posee un entendimiento equilibrado, se dedica a la caza y pesca, da limosna a los pobres, socializa con sus vecinos, va a misa, no escudriña las vidas ajenas (algo bastante inverosímil, para mi gusto), ayuda a las personas que están desavenidas y para muestra de un botón confía en la "misericordia infinita de Dios nuestro Señor".

Todo parece en él perfecto, hasta lee con regularidad aunque por supuesto no del modo enfermizo con que leía el Quijote sus queridos libros de caballería. Pero aquí el señor Diego de Miranda hace una aclaración: en su casa nunca ha entrado un solo libro de caballería. Quizás, lo que se podría leer entre líneas con esta aclaración por parte del autor sería esto: si Don Diego de Miranda, un ser de vida tan sosegada y tranquila, tomase como hobby en sus ratos libres leer los mismo libros caballerescos; no hay duda de que sus sesos también se secarían y se convertiría en otro Quijote, por ello es mejor que se abstenga de leer tan nocivos libros ¡Este mundo ficcional necesita tener hidalgos sensatos como él!. Al menos eso fue el mensaje que yo desde mi perspectiva de lector percibí.




sábado 29 de enero de 2011

Cardenio y su locura intermitente

Cardenio es un de los personajes más particulares que encuentra el Quijote durante su travesía en Sierra Morena.
Este particular individuo, con su demencia, viene a contrastar y a poner de relieve las locuras del Quijote. Cardenio ha enloquecido porque su amada (Lucinda) lo ha dejado por otro (don Fernando); pero esa locura es intermitente, pues a ratos recupera la razón y es amable con sus vecinos de la Sierra, ya que la locura lo vuelve salvaje, violento e impúdico.
¿Es por eso Cardenio mas loco que nuestro hidalgo? tal vez sí, pues la locura del caballlero de la triste figura se traduce en Monomanía, o sea, que acomoda la realidad conforme a lo causa su trastorno (los libros de Cabalerias) pero su criterio de moralidad está bastante próximo a la verdadera realidad.
Este no es el caso de Cardenio, que cuando cae en estado demencial no existe ningún tipo de camino que lo conduzca a la razón, a no ser que el juicio se presente por sí mismo esporádicamente.
Es posible que Cervantes haya incluido a este personaje para enrriquecer y contrastar los insólitos disparates de Don Quijote; claro que en esto estamos especulando, pero lo que es indudable es la simpatía con la Cervantes recrea y parodia esta conducta de los caballeros andantes a través del pintoresco Cardenio y de su caracter tan excesivamente inestable.
Yanira Pinto

Juego de autoría del Quijote: Un cristiano editor por encima del moro narrador.

Sabemos ya como al final del octavo capítulo la historia de nuestro valeroso protagonista queda truncada por la falta de pliegos para continuar la historia. La voz narrativa que se nos presenta justo después es la de un Segundo autor que es parte fundamental del juego de narradores del Quijote y que también se convierte en un personaje más de la obra. Además, cumple el papel de editor de la historia de Don Quijote. Por esto, a este personaje le llamaremos "El editor".

Este autor narrará en una ostentosa primera persona y será quien nos presente a Cide Hamete. Sus intervenciones serán constantes, servirán de introducción y conclusión a ciertos capítulos y mostrará su aprecio por Don Quijote en varias ocasiones, así como mostrará desconfianza por el moro Cide Hamete (al igual que el hidalgo). Su función dentro de la obra es muy importante ya que está en el centro de todo el juego de narradores que hay dentro del Quijote, Cide Hamete Benengeli será quien nos cuente casi toda la historia pero el editor es el principal intermediario entre nosotros lectores y la obra. Además este autor tiene el privilegio de decir que él fue quien buscó y encontró los escritos de Cide Hamete, quien pagó por tenerla y por su traducción al morisco aljamiado y es, además, quien organiza la obra según sea mejor para el lector,es decir que es quien establece el texto definitivo mencionando que su traductor moro comprendió que ciertos capítulos eran apócrifos pero que él los organizaría de igual manera como los consiguió

Por último, podemos mencionar que este editor tiene muchas marcas de autor porque un editor, formalmente dicho, no debería intervenir directamente en la obra, es decir, hablar en ella y que el lector vea que el editor escribió en ella. Por lo tanto, el "editor" hace de todo en su aparición en la obra, cumple como personaje puesto que se mueve dentro de un ambiente dentro de la obra y "nos" consigue lo que queda de historia (que es mucha), luego edita la obra y la modifica para el lector definito, actúa como autor de la obra y forma parte central del juego de narradores ficticios de la historia dentro de la historia de la historia... Y, con su aparición, Cervantes ridiculiza aún más las novelas de caballería con la búsqueda de los escritos de Cide Hamete y alimenta el pensamiento de que en los moros no se pueden confiar. Realmente este editor no tiene desperdicio.

viernes 28 de enero de 2011

Sobre Luscinda y las novelas de caballerías


Luscinda, el personaje femenino del Quijote que representa el prototipo de mujer de los libros de caballería. Una dama perteneciente a la nobleza cuyas cualidades morales son exaltadas hasta lo sumo por Cardenio, quien idealiza y mitifica su amor por ella hasta el punto de verla como un ser superior; estas características son típicas de los personajes de los libros de caballería, ya que, el caballero debe considerar a su dama como un ser impoluto a quien debe rendirle vasallaje y debe ser capaz de enfrentar batallas por ganarse el aprecio de su "soberana y alta Señora" como diría Don Quijote de su Dulcinea del Toboso, claro está que esta frase en boca de nuestro querido Hidalgo se convierte en una parodia del amor Cortez, tomando en cuenta que la mujer que éste idealizaba era en "realidad" Aldonza Lorenzo, una mujer hombruna cuyas virtudes solo estaban en la imaginación del Quijote.
   Es importante mencionar también que cuando Cardenio narra por primera vez su historia con Luscinda hace mención al género caballeresco, la dama era aficionada a estos libros, lo que hace suponer que en el desarrollo de este pequeño relato dentro de la novela, la comprensión de estos libros es importante; por otra parte, ninguno de los personajes de esta obra pueden considerarse un relleno y mucho menos Luscinda, cuya intervención es importante en la obra para establecer el contraste entre la dama del género parodiado y la dama de la parodia que en este caso es Dulcinea del Toboso. En conclusión, era necesario que la novela que tenía como fin "poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías" incluya magistralmente un pequeño relato de este género, siendo el eje central de éste la idealizada y perfecta ante su amado, Luscinda.

Las pautas de las que hemos conversado

Siglo de oro español

Pautas para el trabajo final

Fecha de entrega: 31 de enero
Extensión máxima: 5 cuartillas más las referencias bibliográficas.

Puede escoger uno o varios de los textos que hemos comentado en clase (Lazarillo, Novelas ejemplares, Quijote, La vida es sueño, El perro del hortelano y El vergonzoso en palacio) para trabajarlos de acuerdo a uno de los siguientes temas:
1)     El siglo de oro y la tradición. La herencia y el pasado en los textos escogidos.
2)     La literatura del siglo de oro. Reflexión acerca de la literatura de su tiempo.
3)     El siglo de oro y nosotros. La visión de las obras desde nuestra perspectiva en el siglo XXI.
4)     El siglo de oro y lo amoroso. Reflexión acerca de las visiones amorosas de una época.
5)     El siglo de oro y la muerte. Reflexión acerca de las visiones de la muerte en esta literatura.
Debe entender los temas muy abiertamente: no son propuestas cerradas.  Los tres primeros temas se refieren a su relación con el tiempo: pasado, presente y futuro. Piense que no debe tomar las obras de manera completa o general, sino un aspecto o parte específica. Mientras más enfoque su atención en un aspecto, mejor. Es decir, es mejor un trabajo sobre Marcela que sobre todo El ingenioso hidalgo…
Los trabajos deben mostrar una lectura personal pero que a su vez se base en la investigación y consulta de otras voces autorizadas. Utilice las citas (cualquier sistema de documentación es válido pero el MLA es preferido) correctamente y sea honesto en la atribución de las reflexiones. La peor nota siempre vendrá del plagio. 

miércoles 26 de enero de 2011

Zoraida, tras los pasos de Lela Marien.

Zoraida resulta un persona muy interesante, no sólo dentro de la obra sino considerando el contexto cultural que la envuelve. A pesar de los siglos de distancia entre la época de Las Cruzadas y el Siglo de Oro todavía se evidencia el enfrentamiento entre árabes y españoles. Los moros siguen representando una amenaza a excepción de los conversos. Zoraida representa este ideal: ella se rebela a su padre, se despoja de sus riquezas y de su posición social por el firme deseo de convertirse al cristianismo. Es un alto precio el que ha decidido pagar. El doloroso sacrificio que esto ha significado despierta la compasión y la ternura hacia ella. Renegar de sus raíces para lanzarse a tierras lejanas en compañía de un extraño es un verdadero acto de valentía.



Cabe destacar que su personaje tiene relevancia muy a propósito de las novelas de caballería, en las cuales muchas veces los caballeros hicieron frente a los infieles. En este caso podemos ver la ironía: el Cautivo es rescatado por la mora, ella se nos presenta como la heroína. Una mujer que se arriesga por su fe y enfrenta con coraje las dificultades por venir. Aparte de su valor, y de la firmeza de sus convicciones, cabe destacar su astucia. Sus estrategias son ingeniosas: basta recordar la caña que asomaba por la ventana para hacer contacto con el cautivo y el desmayo que fingió ante su padre. Ciertamente se ha valido de engaños, pero no es una hipócrita. A la hora de enfrentar a su padre, brota de ella la sinceridad por más doloroso que fuera. Ha aceptado el llamado de Lela Marien y con ello su nuevo destino: ahora se llama María.

Marcela

Un personaje que, a pesar de ser breve, resulta fascinante es Marcela, hija de "Guillermo el rico", por la cual Grisóstomo pierde la cabeza y es desdichado.
La describen como una muchacha de gran hermosura a la que muchos hombres quisieran tomar por esposa, a lo cual ella se niega rotundamente, alegando que está muy joven para llevar la carga del matrimonio y un día, inesperadamente e ignorando cualquier consejo, se hace pastora y se va a vivir libre al campo. Este tipo de irreverencias no eran comunes en la literatura de la época, mas aún tratándose de una mujer, pero los personajes que cuentan su historia aclaran que el hecho de vivir libre siendo pastora no significa que no sea recatada, se hace la salvedad para conservar la honra de la muchacha, de quien podría pensarse mal por llevar esa vida.
Mucho se cuenta de ella entre los hombres, es una especie de mito, y los pastores Pedro, Sarra y Ambrosio son quienes cuentan la historia del pobre Grisóstomo a Don Quijote. Por supuesto, estos personajes conocen solo su versión propia del asunto, es un punto de vista personal más que un relato de las desdichas de Grisóstomo. Pero el verdadero meollo del asunto, lo realmente sorprendente de los capítulos donde se habla de Marcela es la propia aparición de la misma, quien da un discurso que impresiona por su seguridad y madurez al expresar su opinión sobre los asuntos del amor y las relaciones:
"Yo conozco, con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama. Y más, que podría acontecer que el amador de lo hermoso fuese feo, y, siendo lo feo digno de ser aborrecido, cae muy mal el decir “Quiérote por hermosa; hasme de amar aunque sea feo”. (...) Quéjese el engañado, desespérese aquel a quien le faltaron las prometidas esperanzas, confíese el que yo llamare, ufánese el que yo admitiere; pero no me llame cruel ni homicida aquel a quien yo no prometo, engaño, llamo ni admito. (...) Que si a Grisóstomo mató su impaciencia y arrojado deseo, ¿por qué se ha de culpar mi honesto proceder y recato? Si yo conservo mi limpieza con la compañía de los árboles, ¿por qué ha de querer que la pierda el que quiere que la tenga con los hombres?"
En su discurso se dejan ver algunos rasgos de soledad a la cual ella tiene que apelar para poder ser libre, esa defensa de la libertad que solo Don Quijote es capaz de comprender:
"Ninguna persona, de cualquier estado y condición que sea, se atreva a seguir a la hermosa Marcela, so pena de caer en la furiosa indignación mía".
Marcela es una reflexión sobre el amor y las relaciones, es una crítica a la manera de ver el amor y a la vez es una crítica de la novela pastoril, donde los hombres cuentan sus desdichas causadas por los amores, causadas por las mujeres, quienes seguramente ni se enteraron del amor que ellos le tenían o sucedió lo que a Marcela, que no se siente obligada a amar a quien le ama. Es una aparición fascinante, algo feminista, donde por fin hace acto de presencia una mujer valiente cuyo destino es libre albedrío y no hace caso de las imposiciones que solía hacérsele a las mujeres, sobre todo los matrimonios obligados. Es una mujer "con guáramos", que decide hablar para responder a una injusticia, un discurso un tanto diferente que puede ser una crítica tanto para la literatura como para la sociedad de la época.

martes 25 de enero de 2011

Altisidora: Una doncella encantadora

Oye a una triste doncella
bien crecida y mal lograda,
que en la luz de tus dos soles
se siente abrasar el alma.

Con estas palabras comienza su artificio la doncella, haciéndole creer al ingenioso Hidalgo el amor que le profesaba.

Aparece en la obra como dama de compañía de la Duquesa y es la creadora y protagonista de su supuesto amor hacia Don Quijote. Comienza escribiendo y cantando romances en su ventana y con su partida canta sones lastimeros al hidalgo. Más adelante la vemos como actriz del ritual de su “resurrección” en el que caballero y escudero son engañados y Sancho termina burlado y adolorido.

Altisidora es una mujer de las que dicen “de armas tomar”. Ella representa juventud, belleza, sensibilidad y seducción, junto a ingenio, soberbia y envidia. Gracias a esos dotes Don Quijote se va a ver tentado en más de una ocasión, y solo su fortaleza y su amor hacia Dulcinea lo harán regresar a su “centro”.

Su actitud burlesca y su espíritu de parodia la hacen encajar en la obra para confirmar el ambiente de ficción que caracteriza a la novela. Es la muestra de la línea difusa entre lo que es real y lo que es ficción, y la realidad susceptible a manipulaciones.