domingo, 30 de enero de 2011

El caballero de verde Gabán....¿El prototipo de un hidalgo ejemplar?

A simple vista se podría llegar a pensar que de este personaje no hay mucho que decir, pero la verdad es que es un personaje curioso. Al menos, yo así lo pienso.

Luego de la aventura del Quijote con el caballero de los espejos hace su aparición este personaje, que a simple vista parece un transeúnte común de los caminos de la Mancha. Si, un ser vulgar y silvestre. Pero sólo nos enteramos de quién es cuando se presenta ante Don Quijote, luego de haberse presentado éste y haber dado razón de su extraño vestuario y la "profesión" a la que se dedica. El nombre del dichoso ser que contempla a Don Quijote es Don Diego de Miranda, un cándido hombre de naturaleza discreta, bien instruido, de clase acomodada y por sobre todo de BUENAS Y SANAS COSTUMBRES. Sin duda todo lo contrario al locuaz y voluble Quijote, pues como sabemos el espejo de la caballería andante vendió todos sus bienes por adquirir los nocivos libros caballerescos.

Aquél hombre pues, de tan sanas y apropiadas costumbres (la caza y la pesca) queda prendado del ingenio del Quijote y hasta trata de comprender la monomanía de éste. No lo consigue, pero aún así le invita a su casa a comer y a pasar cuatro días en ella dialogando con su hijo de dieciocho años, quien al igual que el Quijote (aunque en menor medida) siente pasión por las letras. Todos en su casa se dan cuenta de que Quijote es un verdadero mentecato y majareta, sobre todo en sus momentos de desvarío caballeresco, aunque como dije solo en esos momentos pues los ratos restantes el protagonista se comporta como un ser sensato y hasta normal, si se quiere.

Ahora, ¿Por qué escogí este personaje? pues porque lo vi como una especie de contraposición del Quijote, en el sentido que tanto él como el caballero de verde Gabán son hidalgos manchegos pero uno está cuerdo y el otro loco de atar (obviamente me refiero al Quijote). El de verde Gabán pareciera ser todo lo que el Quijote en su estatus social de Hidalgo no es: es alguien recatado,tiene dinero, está casado y tiene un hijo, posee un entendimiento equilibrado, se dedica a la caza y pesca, da limosna a los pobres, socializa con sus vecinos, va a misa, no escudriña las vidas ajenas (algo bastante inverosímil, para mi gusto), ayuda a las personas que están desavenidas y para muestra de un botón confía en la "misericordia infinita de Dios nuestro Señor".

Todo parece en él perfecto, hasta lee con regularidad aunque por supuesto no del modo enfermizo con que leía el Quijote sus queridos libros de caballería. Pero aquí el señor Diego de Miranda hace una aclaración: en su casa nunca ha entrado un solo libro de caballería. Quizás, lo que se podría leer entre líneas con esta aclaración por parte del autor sería esto: si Don Diego de Miranda, un ser de vida tan sosegada y tranquila, tomase como hobby en sus ratos libres leer los mismo libros caballerescos; no hay duda de que sus sesos también se secarían y se convertiría en otro Quijote, por ello es mejor que se abstenga de leer tan nocivos libros ¡Este mundo ficcional necesita tener hidalgos sensatos como él!. Al menos eso fue el mensaje que yo desde mi perspectiva de lector percibí.




sábado, 29 de enero de 2011

Cardenio y su locura intermitente

Cardenio es un de los personajes más particulares que encuentra el Quijote durante su travesía en Sierra Morena.
Este particular individuo, con su demencia, viene a contrastar y a poner de relieve las locuras del Quijote. Cardenio ha enloquecido porque su amada (Lucinda) lo ha dejado por otro (don Fernando); pero esa locura es intermitente, pues a ratos recupera la razón y es amable con sus vecinos de la Sierra, ya que la locura lo vuelve salvaje, violento e impúdico.
¿Es por eso Cardenio mas loco que nuestro hidalgo? tal vez sí, pues la locura del caballlero de la triste figura se traduce en Monomanía, o sea, que acomoda la realidad conforme a lo causa su trastorno (los libros de Cabalerias) pero su criterio de moralidad está bastante próximo a la verdadera realidad.
Este no es el caso de Cardenio, que cuando cae en estado demencial no existe ningún tipo de camino que lo conduzca a la razón, a no ser que el juicio se presente por sí mismo esporádicamente.
Es posible que Cervantes haya incluido a este personaje para enrriquecer y contrastar los insólitos disparates de Don Quijote; claro que en esto estamos especulando, pero lo que es indudable es la simpatía con la Cervantes recrea y parodia esta conducta de los caballeros andantes a través del pintoresco Cardenio y de su caracter tan excesivamente inestable.
Yanira Pinto

Juego de autoría del Quijote: Un cristiano editor por encima del moro narrador.

Sabemos ya como al final del octavo capítulo la historia de nuestro valeroso protagonista queda truncada por la falta de pliegos para continuar la historia. La voz narrativa que se nos presenta justo después es la de un Segundo autor que es parte fundamental del juego de narradores del Quijote y que también se convierte en un personaje más de la obra. Además, cumple el papel de editor de la historia de Don Quijote. Por esto, a este personaje le llamaremos "El editor".

Este autor narrará en una ostentosa primera persona y será quien nos presente a Cide Hamete. Sus intervenciones serán constantes, servirán de introducción y conclusión a ciertos capítulos y mostrará su aprecio por Don Quijote en varias ocasiones, así como mostrará desconfianza por el moro Cide Hamete (al igual que el hidalgo). Su función dentro de la obra es muy importante ya que está en el centro de todo el juego de narradores que hay dentro del Quijote, Cide Hamete Benengeli será quien nos cuente casi toda la historia pero el editor es el principal intermediario entre nosotros lectores y la obra. Además este autor tiene el privilegio de decir que él fue quien buscó y encontró los escritos de Cide Hamete, quien pagó por tenerla y por su traducción al morisco aljamiado y es, además, quien organiza la obra según sea mejor para el lector,es decir que es quien establece el texto definitivo mencionando que su traductor moro comprendió que ciertos capítulos eran apócrifos pero que él los organizaría de igual manera como los consiguió

Por último, podemos mencionar que este editor tiene muchas marcas de autor porque un editor, formalmente dicho, no debería intervenir directamente en la obra, es decir, hablar en ella y que el lector vea que el editor escribió en ella. Por lo tanto, el "editor" hace de todo en su aparición en la obra, cumple como personaje puesto que se mueve dentro de un ambiente dentro de la obra y "nos" consigue lo que queda de historia (que es mucha), luego edita la obra y la modifica para el lector definito, actúa como autor de la obra y forma parte central del juego de narradores ficticios de la historia dentro de la historia de la historia... Y, con su aparición, Cervantes ridiculiza aún más las novelas de caballería con la búsqueda de los escritos de Cide Hamete y alimenta el pensamiento de que en los moros no se pueden confiar. Realmente este editor no tiene desperdicio.

viernes, 28 de enero de 2011

Sobre Luscinda y las novelas de caballerías


Luscinda, el personaje femenino del Quijote que representa el prototipo de mujer de los libros de caballería. Una dama perteneciente a la nobleza cuyas cualidades morales son exaltadas hasta lo sumo por Cardenio, quien idealiza y mitifica su amor por ella hasta el punto de verla como un ser superior; estas características son típicas de los personajes de los libros de caballería, ya que, el caballero debe considerar a su dama como un ser impoluto a quien debe rendirle vasallaje y debe ser capaz de enfrentar batallas por ganarse el aprecio de su "soberana y alta Señora" como diría Don Quijote de su Dulcinea del Toboso, claro está que esta frase en boca de nuestro querido Hidalgo se convierte en una parodia del amor Cortez, tomando en cuenta que la mujer que éste idealizaba era en "realidad" Aldonza Lorenzo, una mujer hombruna cuyas virtudes solo estaban en la imaginación del Quijote.
   Es importante mencionar también que cuando Cardenio narra por primera vez su historia con Luscinda hace mención al género caballeresco, la dama era aficionada a estos libros, lo que hace suponer que en el desarrollo de este pequeño relato dentro de la novela, la comprensión de estos libros es importante; por otra parte, ninguno de los personajes de esta obra pueden considerarse un relleno y mucho menos Luscinda, cuya intervención es importante en la obra para establecer el contraste entre la dama del género parodiado y la dama de la parodia que en este caso es Dulcinea del Toboso. En conclusión, era necesario que la novela que tenía como fin "poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías" incluya magistralmente un pequeño relato de este género, siendo el eje central de éste la idealizada y perfecta ante su amado, Luscinda.

Las pautas de las que hemos conversado

Siglo de oro español

Pautas para el trabajo final

Fecha de entrega: 31 de enero
Extensión máxima: 5 cuartillas más las referencias bibliográficas.

Puede escoger uno o varios de los textos que hemos comentado en clase (Lazarillo, Novelas ejemplares, Quijote, La vida es sueño, El perro del hortelano y El vergonzoso en palacio) para trabajarlos de acuerdo a uno de los siguientes temas:
1)     El siglo de oro y la tradición. La herencia y el pasado en los textos escogidos.
2)     La literatura del siglo de oro. Reflexión acerca de la literatura de su tiempo.
3)     El siglo de oro y nosotros. La visión de las obras desde nuestra perspectiva en el siglo XXI.
4)     El siglo de oro y lo amoroso. Reflexión acerca de las visiones amorosas de una época.
5)     El siglo de oro y la muerte. Reflexión acerca de las visiones de la muerte en esta literatura.
Debe entender los temas muy abiertamente: no son propuestas cerradas.  Los tres primeros temas se refieren a su relación con el tiempo: pasado, presente y futuro. Piense que no debe tomar las obras de manera completa o general, sino un aspecto o parte específica. Mientras más enfoque su atención en un aspecto, mejor. Es decir, es mejor un trabajo sobre Marcela que sobre todo El ingenioso hidalgo…
Los trabajos deben mostrar una lectura personal pero que a su vez se base en la investigación y consulta de otras voces autorizadas. Utilice las citas (cualquier sistema de documentación es válido pero el MLA es preferido) correctamente y sea honesto en la atribución de las reflexiones. La peor nota siempre vendrá del plagio. 

miércoles, 26 de enero de 2011

Zoraida, tras los pasos de Lela Marien.

Zoraida resulta un persona muy interesante, no sólo dentro de la obra sino considerando el contexto cultural que la envuelve. A pesar de los siglos de distancia entre la época de Las Cruzadas y el Siglo de Oro todavía se evidencia el enfrentamiento entre árabes y españoles. Los moros siguen representando una amenaza a excepción de los conversos. Zoraida representa este ideal: ella se rebela a su padre, se despoja de sus riquezas y de su posición social por el firme deseo de convertirse al cristianismo. Es un alto precio el que ha decidido pagar. El doloroso sacrificio que esto ha significado despierta la compasión y la ternura hacia ella. Renegar de sus raíces para lanzarse a tierras lejanas en compañía de un extraño es un verdadero acto de valentía.



Cabe destacar que su personaje tiene relevancia muy a propósito de las novelas de caballería, en las cuales muchas veces los caballeros hicieron frente a los infieles. En este caso podemos ver la ironía: el Cautivo es rescatado por la mora, ella se nos presenta como la heroína. Una mujer que se arriesga por su fe y enfrenta con coraje las dificultades por venir. Aparte de su valor, y de la firmeza de sus convicciones, cabe destacar su astucia. Sus estrategias son ingeniosas: basta recordar la caña que asomaba por la ventana para hacer contacto con el cautivo y el desmayo que fingió ante su padre. Ciertamente se ha valido de engaños, pero no es una hipócrita. A la hora de enfrentar a su padre, brota de ella la sinceridad por más doloroso que fuera. Ha aceptado el llamado de Lela Marien y con ello su nuevo destino: ahora se llama María.

Marcela

Un personaje que, a pesar de ser breve, resulta fascinante es Marcela, hija de "Guillermo el rico", por la cual Grisóstomo pierde la cabeza y es desdichado.
La describen como una muchacha de gran hermosura a la que muchos hombres quisieran tomar por esposa, a lo cual ella se niega rotundamente, alegando que está muy joven para llevar la carga del matrimonio y un día, inesperadamente e ignorando cualquier consejo, se hace pastora y se va a vivir libre al campo. Este tipo de irreverencias no eran comunes en la literatura de la época, mas aún tratándose de una mujer, pero los personajes que cuentan su historia aclaran que el hecho de vivir libre siendo pastora no significa que no sea recatada, se hace la salvedad para conservar la honra de la muchacha, de quien podría pensarse mal por llevar esa vida.
Mucho se cuenta de ella entre los hombres, es una especie de mito, y los pastores Pedro, Sarra y Ambrosio son quienes cuentan la historia del pobre Grisóstomo a Don Quijote. Por supuesto, estos personajes conocen solo su versión propia del asunto, es un punto de vista personal más que un relato de las desdichas de Grisóstomo. Pero el verdadero meollo del asunto, lo realmente sorprendente de los capítulos donde se habla de Marcela es la propia aparición de la misma, quien da un discurso que impresiona por su seguridad y madurez al expresar su opinión sobre los asuntos del amor y las relaciones:
"Yo conozco, con el natural entendimiento que Dios me ha dado, que todo lo hermoso es amable; mas no alcanzo que, por razón de ser amado, esté obligado lo que es amado por hermoso a amar a quien le ama. Y más, que podría acontecer que el amador de lo hermoso fuese feo, y, siendo lo feo digno de ser aborrecido, cae muy mal el decir “Quiérote por hermosa; hasme de amar aunque sea feo”. (...) Quéjese el engañado, desespérese aquel a quien le faltaron las prometidas esperanzas, confíese el que yo llamare, ufánese el que yo admitiere; pero no me llame cruel ni homicida aquel a quien yo no prometo, engaño, llamo ni admito. (...) Que si a Grisóstomo mató su impaciencia y arrojado deseo, ¿por qué se ha de culpar mi honesto proceder y recato? Si yo conservo mi limpieza con la compañía de los árboles, ¿por qué ha de querer que la pierda el que quiere que la tenga con los hombres?"
En su discurso se dejan ver algunos rasgos de soledad a la cual ella tiene que apelar para poder ser libre, esa defensa de la libertad que solo Don Quijote es capaz de comprender:
"Ninguna persona, de cualquier estado y condición que sea, se atreva a seguir a la hermosa Marcela, so pena de caer en la furiosa indignación mía".
Marcela es una reflexión sobre el amor y las relaciones, es una crítica a la manera de ver el amor y a la vez es una crítica de la novela pastoril, donde los hombres cuentan sus desdichas causadas por los amores, causadas por las mujeres, quienes seguramente ni se enteraron del amor que ellos le tenían o sucedió lo que a Marcela, que no se siente obligada a amar a quien le ama. Es una aparición fascinante, algo feminista, donde por fin hace acto de presencia una mujer valiente cuyo destino es libre albedrío y no hace caso de las imposiciones que solía hacérsele a las mujeres, sobre todo los matrimonios obligados. Es una mujer "con guáramos", que decide hablar para responder a una injusticia, un discurso un tanto diferente que puede ser una crítica tanto para la literatura como para la sociedad de la época.

martes, 25 de enero de 2011

Altisidora: Una doncella encantadora

Oye a una triste doncella
bien crecida y mal lograda,
que en la luz de tus dos soles
se siente abrasar el alma.

Con estas palabras comienza su artificio la doncella, haciéndole creer al ingenioso Hidalgo el amor que le profesaba.

Aparece en la obra como dama de compañía de la Duquesa y es la creadora y protagonista de su supuesto amor hacia Don Quijote. Comienza escribiendo y cantando romances en su ventana y con su partida canta sones lastimeros al hidalgo. Más adelante la vemos como actriz del ritual de su “resurrección” en el que caballero y escudero son engañados y Sancho termina burlado y adolorido.

Altisidora es una mujer de las que dicen “de armas tomar”. Ella representa juventud, belleza, sensibilidad y seducción, junto a ingenio, soberbia y envidia. Gracias a esos dotes Don Quijote se va a ver tentado en más de una ocasión, y solo su fortaleza y su amor hacia Dulcinea lo harán regresar a su “centro”.

Su actitud burlesca y su espíritu de parodia la hacen encajar en la obra para confirmar el ambiente de ficción que caracteriza a la novela. Es la muestra de la línea difusa entre lo que es real y lo que es ficción, y la realidad susceptible a manipulaciones.

La Princesa Micomicona, un invento para un caballero.

El personaje de La Princesa Micomicona es un excelente invento que hacen el cura, el barbero y Dorotea para llevar al quijote de nuevo al pueblo y hacerlo entrar en razón. Es un personaje gracioso por que Dorotea, quien hace de la princesa Micomicona, se expresa de forma anacrónica (para nosotros y para el lector del siglo XVII) y trata de satisfacer todas las dudas de don Quijote y a veces se le hace difícil mantener la mentira.

Ya en la primera parte, con la Princesa Micomicona, los personajes empiezan a jugar con la locura del quijote, una fórmula base de la segunda parte de 1615. Esta recreación de las novelas de caballerías que hacen los personajes para buscar la atención del quijote hace que el quijote se sienta que su locura al fin tiene un sentido, que el entorno que antes le ha convertido por encantamiento los monstruos en molinos, esta vez se porta muy bien y lo coloca, según él, en una verdadera aventura.

domingo, 23 de enero de 2011

La infalible belleza de la falsa princesa


Dorotea, la mujer abandonada que no cede ante la imprudencia. El personaje de Princesa Micomicona, la misma que Dorotea, simboliza la lógica dentro de es mundo lleno de enredos del Quijote. Un sólo personaje que se bifurca: Dorotea, la templanza de una mujer que desea justicia y que no pierde sensatez; un equilibrio. Luego transformada en la Princesa Micomicona, la gran lectora, llena de virtud para seducir a Don Quijote y "salvarlo" de su locura. Este doble personaje funde, además de la descripción del propio Cervantes de Bella, la armonía natural femenina.
En ella existe la habilidad de la palabra y la serenidad de la acción, la virtud. Sin embargo, con toda la audacia es partícipe del engaño hacia Don Quijote, y es la herramienta necesaria para la jugada. Un lado amoroso y trágico y el otro paródico y burlesco. Se le otorgan dos caras, su desolación amorosa se esconde y empieza a convertirse en un ser ficticio. La figura de Dorotea es una de las voces femeninas más emblemáticas del Quijote. Dorotea, un falsa princesa es fielmente encantadora.

La Duquesa

Este personaje, que al parecer pasa sus ratos libres dedicados a las lecturas de los libros de caballerías, que entre esos tantos libros ha sido leído el ingenioso don Quijote de la mancha, ya que esto lo hace saber inmediatamente la Duquesa a Sancho al momento, que este se acerca por orden de su señor "Didsime, hermano escudero: este vuestro señor ¿ no es uno de quien se anda impresa una historia que se llama Del ingenioso don Quijote de la mancha, que tiene por señora de su alma a una tal Dulcinea del toboso?". (xxx.780).

La condesa es un personaje importante, ya que representa varios hechos importantes dentro de esta obra como por ejemplo: por el conocimiento que tiene de manera individual sobre la vida de don Quijote, porque se ha leído esa historia, lo cual la convierte una critica directa; luego por medio de la Duquesa Miguel de Cervantes hace que se cumpla la inverosimilitud, porque luego de su lectura ella trae a la vida real la vida que ha visto representada dentro la lectura de don Quijote, es así como ella arma un mundo creado por lo que ha entendido como un mundo de la caballería andante; dicho mundo esta lleno de cosas imaginadas, que por el gusto y placer que siente por las historias de caballeros andantes se permite imaginar dando rienda suelta a un gran mundo que es posible ver realizado por medio de la inverosimilitud; por otro lado por medio la Doquesa don Quijote es tratado si se podría decir como el verdadero caballero andante, porque si bien es cierto que ese mundo que le hace creer ella al caballero es toda una mentira que el lector llega un momento a sentir una enorme compasión por don Quijote, por las tantas maldades a que es sometido; pero esto solo lo saben la Duquesa, Cervantes y el lector, ya que para don Quijote todo lo que esta viviendo ahí dentro de ese castillo es verdad y eso se percibe en la siguiente escena " Y todos o los más derramaban pomos de aguas olorosas sobre don Quijote y sobre los duques, de todo lo cual se admiraba don Quijote; y aquél día fue el primer día que todo en todo conoció y creyó ser caballero andante verdadero, y no fantástico, viéndose tratar del mismo modo que él había leído se trataban los tales caballeros en los pasados siglos". ( xxxi.184).

De acuerdo a todo lo anterior vemos cuan grande es la importancia de este personaje, ya que solo por medio de la Duquesa Cervantes hace que su caballero sienta en momento especifico que si es ese verdadero caballero, por otro lado solo ese trato se lo debía dar la Duquesa; por ser una gran fanática de los libros de caballería,así como del placer que le producía enterarse de las aventuras de estos caballeros y solo ella entendía ese mundo que don Quijote tanto amo!!!!!.

Que trata sobre el célebre Rocinante y otras cosas de mucho gusto y pasatiempo


"Y así, después de muchos nombres que formó, borró y quitó, añadió, deshizo y tornó a hacer en su memoria e imaginación, al fin le vino a llamar "Rocinante", nombre a su parecer alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo"

Rocinante es, además de Sancho, el fiel compañero de aventuras de Don Quijote, que aún en su calidad de animal, y carente por lo tanto de diálogo alguno, se convierte en uno de los personajes más emblemáticos y amables de esta obra.

Parece curioso y simpático su parecido físico con Don Quijote, con el que además parece compartir la misma actitud noble, elevada y reposada de los caballeros andantes. No así, Rocinante carece de la juventud y lozanía de ilustres corceles como Babieca o Bucéfalo. Don Quijote sin embargo lo sitúa entre estos grandes rocines en medio de su mundo caballeresco, atribuyéndole incluso la virtud de ser el primero de todos los rocines.

En lo que respecta a su personalidad, no obstante de su naturaleza animal, Rocinante toma ante nosotros actitudes tan entrañables como las de cualquier otro personaje humano. En más de una ocasión Don Quijote confía el rumbo de su aventura a Rocinante, quien con toda su parsimonia se dedica a pasear y pacer por los lugares que le complazcan. Gracias a esta costumbre Don Quijote llega a enredarse en algunos aprietos como por ejemplo su famoso encuentro con los yangüeses en que Rocinante como todo buen animal, por obedecer a su instinto, acaba apaleado por los yangüeses, lo mismo que Don Quijote y Sancho. Éste último, quejándose de su molimiento, atribuye a Rocinante no sólo su desgracia, sino además una serie de características muy humanas:


"Mire vuestra merced si se puede levantar, y ayudaremos a Rocinante, aunque no lo merece porque él fue la causa principal de todo este molimiento. Jamás creí de Rocinante, que le tenía por persona casta y tan pacífica como yo. En fin, bien dicen que es menester mucho tiempo para venir a conocer a las personas, y que no hay cosa segura en esta vida."


A pesar de no jurar lealtad por medio de palabras, Rocinante resulta un corcel fiel a su caballero, por el cual en muchas ocasiones se somete a situaciones tanto ridículas como peligrosas para sí mismo. Resaltan entre estas la aventura de los molinos en que Don Quijote embiste a los supuestos gigantes sin contemplaciones, arrojándose con su rocín por los aires. Resalta además la aventura de los rebaños, o aquel percance en la venta cuando Don Quijote debe permanecer de pie sobre Rocinante.

Su función primordial en la obra es servir del corcel y compañero al caballero de la triste figura. Sin embargo, más allá de esto, podría pensarse en Rocinante como otro guiño irónico en lo que respecta al ideal caballeresco. Además, con su porte apocado y melancólico, nos deja noble lección de que los corceles más virtuosos no son siempre los más leales, sino por el contrario, aquellos que acompañan a sus dueños en sus honorables aventuras, incluso cuando no haya tal aventura.

sábado, 22 de enero de 2011

Claudia.


Claudia es un pequeño personaje que aparece en el capítulo LX de la segunda parte de El Quijote. En dicho capítulo, Claudia, al creerse engañada, dispara a muerte a Don Vicente Torrellas, por creer que este va a desposarse con otra mujer. Sin embargo, luego se da cuenta de que el supuesto casamiento no es cierto, y de que ha dado muerte al hombre que ama por nada.
Lo que nos llama la atención de la pequeña y única aparición de este personaje es lo distinta que se revela Claudia a casi todas las demás mujeres que aparecen a lo largo de la obra. No es ella la exclusiva doncella cuya honra y promesas de casamiento son burladas (en su caso es un error, pero hasta que la verdad sale a la luz ella cree que es así), y con todo es la única que parece estar dispuesta a tomar el asunto en sus propias manos. Otras hay que se lamentan al ser traicionadas por haber creído en las promesas de amor, que lloran de angustia y re recluyen en sus casas o se convierten en pastoras al considerarse deshonradas y ser invadidas por la pena; unas incluso esperan que terceros sean quienes venguen las afrentas que ellas han recibido… Son, hasta cierto punto, mujeres pasivas (no todas, cabe destacar).
Claudia, sin embargo, no es así. Su móvil son tanto los deseos de venganza porque cree ha sido engañada como los celos de cualquier mujer. ¿Pero qué mucho si tejieron la trama de su lamentable historia las fuerzas invencibles y rigurosas de los celos?, nos dice el narrador. Su lamentable crimen es impulsivo y errado, trayéndole luego de descubrir la verdad una gigantesca pena, y el alcance de sus celos es inmenso, pues ni siquiera esperó a comprobar para tomar las armas en sus manos.
A pesar de su precipitación es distinta a las otras doncellas engañadas, pues decide resolver y cobrarse la afrenta de la que se cree victima por sus propios medios.

miércoles, 19 de enero de 2011

Ginés de Pasamonte:El picaro Intelectual

Ginés de Pasamonte: el pícaro intelectual

En el capítulo 22 de la primera parte de Don Quijote aparece Ginés de Pasamonte, personaje importante porque a través de él Cervantes parodia la novela picaresca, Ginés le cuenta a Don Quijote que está escribiendo su propia autobiografía de la cual se enorgullece y opina “que mal año para el Lazarillo de Tormes y todo cuanto se escriba y escribiese de este género”

El Ginesillo valiéndose de la locura de Don Quijote una vez que obtiene su libertad lo ataca a punta de piedras y sale huyendo, llevándose además el rucio de Sancho, confirmando así su linaje de pícaro, ladrón y embustero.

En la segunda parte aparecerá nuevamente como el titiritero Mase Pedro observándose ya un cambio de oficio, típico del pícaro quien a través de su vida va cambiando de ocupación como medio de sobrevivencia.

Ginés de Pasamonte al igual que muchos otros personajes del “Quijote” es un lector de libros quizás no de caballería, pero sí de la novela picaresca y de los romances juglaresco, además de eso es el único personaje de Quijote autor y lector de libros.

María Gabriela Briceño.

Gines de Pasamonte, o el desagradable Ginesillo de Paropillo.

Don Quijote de la Mancha es una invitación a la libertad, una novela de hombres libres. La libertad para Quijote es el tesoro más grande de la humanidad, inigualable a otras tantas maravillas que pululan por el mundo. El hombre debe ser libre para pensar, expresarse y actuar. Ninguna autoridad, ninguna fuerza legislativa o no, debe coartar la libertad que por derecho se merece el individuo. Cervantes parece desconfiar de las autoridades; su poder parece no bastar para hacer cumplir la justicia. Don Quijote da la libertad a unos hombres que habían infringido la ley, hombres que habían cometido crímenes. Estos eran los galeotes, delincuentes condenados a remar en las galeras de la armada real. Y entre estos galeotes, el personaje más representativo (y al cual Cervantes le presta más atención), es Gines de Pasamonte, el único de los delincuentes del que sabemos su nombre.


La descripción que se nos da del personaje es la de un hombre de treinta años de edad, de muy buen parecer pero bizco. Es un hombre peligroso, atrevido y bellaco, tanto que los guardias desconfían de él. Sus crímenes son mayores que los de sus compañeros, él sólo puede sumar los delitos de los demás y por lo tanto debe pasar diez años sirviendo en las galeras del rey. Su historia, según dice está escrita con sus pulgares:

- ¿Tan bueno es? – dijo Don Quijote.
- Es tan bueno – respondió Gines – que mal año para Lazarillo de Tormes y para todos cuantos de aquel género se han escrito o se escribieren. (…)
- ¿Y cómo se llama el libro?
- La vida de Gines de Pasamonte”.

Más allá de sus crímenes, que no son pocos, el papel de Gines es el del pícaro. Cervantes, asiduo lector de la literatura de su época, introdujo en este capítulo la figura del bribón, del individuo que usa sus artimañas para lograr sus fines, y lo hace con una clara alusión a un texto de la picaresca. En el género de la picaresca, la sátira se lleva al extremo, la realidad se exagera, se hiperboliza, pero siempre en los límites de lo verosímil. No es la última vez que Cervantes alude a la picaresca: la novela ejemplar Coloquio de los Perros, hace clara alusión al texto de Lazarillo, y por lo tanto a la figura del pícaro.

El libro de Gines de Pasamonte va desde su nacimiento hasta el momento en que le toca viajar a las galeras. Las obras de la picaresca deben narrar desde el inicio hasta el final, de la gloria al debacle, o en el caso de Lazarillo de Tormes, de la penuria a la gloria.

El lenguaje de los galeotes es diferente al de Quijote. Lo coloquial, lo humorístico y la sátira, quedan reflejados en los diálogos de los delincuentes. Quijote no puede entender su mundo. Sus conocimientos sobre caballería, sobre virtudes y nobleza, sobre filosofía y latín, no le han preparado para entender el mundo de los que viven al margen de la ley. Es el Quijote justiciero, el caballero que salva a los demás, a delincuentes que van a las galeras en contra de su voluntad. El sentido de la justicia vuelve a aparecer bajo una máscara de bondad. No es cuestión de moralidad y tampoco de honor. Lo que importa no es seguir a cabalidad las leyes, sino la libertad que el individuo merece. Cervantes demuestra ser un conservador, pero hasta alguien que conserva rigurosamente las tradiciones, entiende que la realidad es relativa, y que lo que importa es el cristal por el cual se miren los acontecimientos.

martes, 18 de enero de 2011

Grisóstomo: quijotesco a la enésima potencia.

Entre el variopinto grupo de personajes que va conociendo el Ingenioso don Quijote de la Mancha en su primera parte resalta Grisóstomo, joven de buena reputación, destacado estudiante y respetado astrónomo que no puede relatar la historia de su propia vida por haberse suicidado. El doloroso desdén producido por la indómita Marcela.

El acto romántico de este repentino pastor conmocionó a la comunidad en la que vivía y en terminos publicitarios, afectó la imagen de Marcela marcándola como un"fiero basilisco" y otros desagradables epítetos. Sin embargo no causó mayor revuelo el cambio que dio su vida al pasar de ser un humilde y acaudalado estudiante a una fiel imitación de los libros e historias de pastores que idolatró hasta sus últimas consecuencias.

Grisóstomo representó una excelente oportunidad para don Quijote de reconocerse en esa historia, de notar lo que puede causar el influjo apasionado de un modelo literario ficcional cuya existencia en fueras de los confines de papel de un libro carece de sentido, de cordura. No obstante, don Quijote no ha vivido suficientes experiencias para comenzar el proceso de sanchificación que, a pesar de contribuir a la merma de sus ánimos y por último de su vida, fue bastante iluminador y útil para evitar nuevos desastres que pagar con las costillas.

Marcela no cayó en el mismo juego de roles que Grisóstomo y fue la única persona en hacer una defensa en favor de la sensatez, resultando ser defendida (quizá más por aquella muestra de valentía o por su condición que mujer que por otra cosa) por nuestro caballero andante, en otro pequeño juego irónico de Cervantes que aprovechó los capítulos en los que se desarrolla esta aventura para poner en otra perspectiva uno de sus temas claves de la novela: el trastoque mutuo de los planos de la ficción y la realidad.

Omar García, C.I. 17.754.987

El cura. Hombre de debates dogmáticos y mitos revividos.

Tal vez uno de los personajes más representativos de la obra Don Quijote de la Macha sea la del Cura. Este personaje se nos presenta como un egresado de los estudios religiosos del dogma católico, sabio, crítico, fiel y sobretodo amante de la lectura. Dicho egresado de la universidad la Cigüenza (universidad de poco prestigio) comienza a desempañar un protagonismo desde el primer capítulo de la primera parte; cuando se nos nombra como el único que le puede dar la talla a Alonso Quijano para escribir y culminar las historias de los libros de caballería. Es interesante que desde el principio de la obra, Cervantes nos lo pinte tan "extraño" o diferente. Hago esta afirmación porque el cura representa muchos pilares del siglo XVI en España. Habría que resaltar en primer aspecto que es el representante de la iglesia con más desenvolvimiento en toda la obra. En segundo punto es el crítico y canónico de literatura, como también el punto de fidelidad entre los personajes que envuelven el mundo quijotesco. Por último es el punto de vista que defiende la realidad y condena los libros de caballería, siendo él, como antes se mencionó, un lector apasionado del género medieval.

Si estudiamos los puntos antes enumerados, es notable que observamos un personaje que si bien es el símbolo del ideal católico de la iglesia romana, también es el lector que se maravilla del mito y de la ficción. Cervantes nos vuelve a colocar la dualidad, el juego y la experimentación. Esta vez no entre personajes; sino en uno solo. Un hombre católico que combate entre su ideal religioso y su imaginario placentero de la lectura "nociva". Quizás el pasaje que más nos evidencie esto sea el Capítulo VI de la Primera Parte, donde notamos el escrutinio de la biblioteca del hidalgo, hecho por el barbero, la sobrina y el cura. Es sorprendente como el cura se debate aquí entre lo que debe ser quemado y lo que debe permanecer por ser tan maravillosa su lectura y contenido. En este pasaje se pone en evidencia la crítica literaria, lo canónico, lo menos preciado. El cura desempeña el papel divino de resguardar la cultura no solo medieval, sino poemas, romances y demás novelas. Cervantes nos lo muestra actuando como la iglesia inquisidora, como aquella que se contradice; que quema lo "demoníaco" pero disfruta de eso. Puede que lo haya incluido para poder tener un punto de vista realista y religioso y salvarse de la Santa Hermandad o por parodiar una comunidad que lucha internamente y se contradice.

Lo cierto es que el cura aunque haga este acto atroz de quemar libros; también juega a ser parte del mundo del Quijote. Es quien se disfraza de mujer para convencer al hidalgo que padece de locura incontrolable en la Sierra Morena (siendo sustituido posteriormente por Dorotea). Es quien participa en el imaginario mundo de lo caballeresco; haciendo el mito también realidad. Quiere experimentar y lo logra. Es el único egresado del dogma católico que se destruye la realidad que defiende. Él también es seducido por este mundo; porque es un lector apasionado. Cervantes acierta con este personaje. Lo parodia, lo realza, lo destruye y hasta puede ser el reflejo de su punto de vista. Su desenvolvimiento es primordial. Es él único que puede- con ayuda de otros-, apresar a Don Quijote, es la Iglesia que triunfa sobre la locura. La salvación divina. Pero también es el hombre que se bate entre el mito y vivir la ficción que tanto gusta. Sin duda alguna considero que si este cura no estuviese dentro de la obra, el vacío de la historia se notaria. Debe ser este hombre y no otro quien desempeñe todos estos papeles; que muestre al realidad del mundo dentro de la fantasía (la obra) y que construya ficción. Su peso en la esta sublime obra lo convierte en una figura relevante para dar forma a las aventuras del Quijote.

Josué Ocando

Teresa Panza o Teresa Cascajo entre la ilusión y la realidad

Tal vez bajo la perspectiva de género tenga Teresa Panza una presentación por demás inédita y secundaria, pero su papel en El Quijote no se le escamotea, pues ella ni es un ser maligno, ni sirve a los regocijos de los juegos sexuales, es una mujer popular, corriente, prototípica de las mujeres campesinas analfabetas de la Castilla Manchega del siglo XVI y primeros años del XVII. Su situación, sus vivencias, la visión práctica y prudente con que soluciona problemas familiares y, en fin, sus relaciones de pareja en su condición de esposa de un hombre que también tiene ideales y desea su concreción real, hacen de Teresa uno de los personajes femeninos más singulares del texto narrativo. Ni santa ni idealización en el texto literario, Teresa Cascajo es todo lo contrario: realista y positiva, virtuosa y con defectos, práctica y algo soñadora, pero es sobre todo conservadora de usos y costumbres, formada con unos valores sociales y culturales de una sociedad patriarcal y estamental, en la que la mujer actúa de la mano del hombre, que es su medida. En su evolución moral y ética experimenta un comportamiento muy distinto al que observara al principio, ella ha ido internalizando los ideales o proyecto de Sancho, los que llegó a rechazar y a deparle defectos. Al final, aunque poco importa el mundo de sus fantasías e ilusiones, es otra, y como tal trata de cobrarse todas las burlas que recibió y aguantó de sus vecinos, especialmente de los presuntuosos hijosdalgos. Sancho llegará a se gobernador de la ínsula Barataria, Teresa será condesa, y sus dos hijos, Sanchico y Mari Sancha, gozarán del trato ceremonial que se debe a la gente importante y se unirán en matrimonio con lo más alto del linaje castellano. Estas ilusiones contra la realidad futura siempre estuvieron presentes en uno y otro personaje, sobredimensionarlas confirmaba aquella sentencia de Teresa de que: "Por los  pobres todos pasan los ojos como de corrida, y en el rico los detienen; y si el tal rico fue un tiempo pobre, allí es el murmurar y maldecir..."(II,V). La burla no dejó de serlo al final de los días del Quijote, patético como fue el engaño de la Duquesa a través del tratamiento familiar que le dio a Teresa y que ésta recibió como la más ingenua de las mujeres soñadoras de su tiempo. Teresa volverá a ser lo que ha sido cuando Sancho se desprenda definitivamente de ser el otro que una vez soñó.

El cabrero Pedro y el lenguaje pastoril

En el Capítulo XI del libro primero del Quijote se representa un episodio propio de la novela pastoril. Cervantes ofrece “una doble visión de la vida rústica: la de los cabreros y la de los pastores”[1] El cabrero Pedro cuenta a don Quijote quién fue el difunto pastor Marcelo y sobre qué cosas sabía:

“-Principalmente decía que sabía la ciencia de las estrellas, y de lo que pasan allá en el cielo, el sol y la luna, porque puntualmente nos decía el cris del sol y la luna.

-Eclipse se llama, amigo, que no cris, el oscurecerse esos dos luminares mayores - dijo don Quijote.

Mas Pedro, no reparando en niñerías, prosiguió su cuento diciendo:

-Asimismo adivinaba cuándo había de ser el año abundante o estil.

-Estéril queréis decir, amigo – dijo don Quijote

-Estéril o estil -respondió Pedro- todo se sale allá. (…) hacían lo que él les aconsejaba, diciéndoles: <<Sembrad este año cebada, no trigo; en éste podéis sembrar garbanzos y no cebada; el que viene será de guilla de aceite; los tres siguientes no se cogerá gota>>.

-Esa ciencia se llama astrología –dijo don Quijote.

-No sé cómo se llama –replicó Pedro-, mas sé que todo esto sabía y más.”

Cervantes no solo lo representa sino que lo hace evidente con las constantes correcciones de don Quijote. En el cabrero Pedro se personifica el hombre auténtico, con su lenguaje descuidado y falto de ciencia, incorporando en un episodio pastoril un personaje no literario: “… Pedro, que en su hablar gracioso y campesino comete errores idiomáticos y emplea vulgarismos que don Quijote se apresura a corregirle. Los pastores, en cambio, son seres más literarios que auténticos, como Grisóstomo, el <<famoso pastor estudiante>>[2]

La importancia del cabrero Pedro no es vital en la obra completa, pero su participación y contraste con el mundo pastoril literario contribuye a la constante reflexión sobre lo que es real y lo que no, y, aunque el cabrero Pedro sea tan ficción como el pastor Grisóstomo, el primero tiene mayor verosimilitud y menos idealización, argumento esencial en el desarrollo de la novela de Cervantes.



[1] De Riquer, Martín. Aproximación al Quijote. España: Salvat editores, 1982. (P.68)

[2] Ibid. (P.68-69)

domingo, 16 de enero de 2011

El Primo

He aquí, el complemento de Don Quijote,El Primo, un personaje que ni siquiera tiene nombre, simplemente Cervantes no lo menciona, solo es el primo del licenciado, es el espejo del hidalgo, una especie de confirmación del caballero.
Mientras todos los personajes tarde o temprano saben de la locura del personajes y tratan de sacarle provecho, burlarse o tratar de curarla, aparece El Primo un ente de complicidad, de profunda compatibilidad, un coterráneo del mundo de la ficción, se entienden, sobretodo se comprenden.
Son personajes con una función similar dentro del libro,la parodia, la manera mediante la cual Cervantes, según Riquer, "se burla de los sabios de su tiempo". El Primo se describe de "profesión humanista" , una forma directa hacer llegar el mensaje a los eruditos de la época.
Este personaje conduce al manchego a una aventura cargada de la magia absoluta de lo irreal, y que mejor que excusarse en el mundo de los sueños donde todo es posible para lograr un capitulo ingenioso, donde la imaginación de Cervantes se pone en evidencia creando otro mundo paralelo aparte del que ya vive Don Quijote. La cueva de Montesinos es el lugar donde ocurre la aventura, es válido tal vez por el misterio que los lugares secretos y de difícil entrada producen , una manera de decir que la razón impide la exploración de los enigmas, y que la locura es el motor que impulsa las acciones de una verdad, aunque esta no exista.
Hasta en el terreno onírico el manchego se encuentra con sus caballeros, la literatura ha calado hasta sus entrañas, se ha mezclado de tal forma que no se sabe donde inicia el espíritu de Don Quijote y donde termina la esencia con la que el mundo de las letras lo ha contaminado. Ana Arellano

Álvaro Tarfe: Cervantes y Avellaneda

Don Álvaro Tarfe no es un personaje, como se sabe, propio de Cervantes; por el contrario, es uno de los personajes que aparecen en el Quijote de Avellaneda. Sin embargo, este caballero originario de Granada, que dice conocer al Quijote y a su escudero y haber ido con ellos a Zaragoza, es incorporado en la segunda parte que publica Cervantes con un propósito claro: la humillación de Avellaneda.

Al hacer que el Quijote se presente (como el verdadero Don Quijote de la Mancha) ante Álvaro Tarfe, le convenza de su autenticidad y busque el reconocimiento de éste; Cervantes, quizás, en una especie de metáfora, hace que la copia se niegue a sí misma y reconozca al original. En otras palabras, toma al personaje de Avellaneda, lo coloca en su obra y lo hace admitir que el Quijote que conoció es falso y que el Don Quijote original es aquél que nunca ha estado en Zaragoza, es decir, el de Cervantes; rebajando de esta forma al autor del Quijote apócrifo.

Sin duda, el juego de Cervantes, al incorporar el Quijote de Avellaneda en su propia obra, el cual aparece en una especie de imprenta que visita el Quijote (Parte II, Cap. LXII, Pág. 1033); no estaría completo sin la participación de Álvaro Tarfe, en representación de dicho libro.

Marta Hung N.

sábado, 15 de enero de 2011

Roque Guinart, deseo de libertad

Roque Guinart es al igual que Don Quijote un soñador en busca de justicia y amante de la libertad, claro esta que cada uno en su propia realidad, uno enfrentando molinos y gigantes imaginarios, el otro luchando en su realidad como bandolero. Cada uno busca a su manera “deshacer agravios, abusos y enmendar deudas”. Con ese fin, cada uno sale en busca de aventuras que transformaran sus realidades.
Roque, es el único personaje de la segunda parte que al toparse con el Quijote, no se inmuta, no lo invita a corregir sus locuras, ni busca trastocar su realidad para burlarse de él. Simplemente comparte vivencias con Don Quijote y Sancho, mostrándole su mundo, sin mentiras en una absoluta realidad.
Por ello, el Quijote siente cierta simpatía hacia Roque, “tres días y tres noches estuvo don Quijote con Roque, y si estuviera trescientos años, no le faltará qué mirar y admirar…”(II, LXI, p.1028), creo que por la necesidad de cada personaje de tener un mundo justo.
Se dice que Cervantes, al incluir este personaje toma uno real de su momento histórico, lo cual muestra que mientras escribía el Quijote, él era conocedor de su realidad social e histórica. Sin embargo, considero que Cervantes incluye este personaje para diferenciar la dualidad existente en cada uno, y que el lector pueda percibir que en cada realidad hay ficción y en la ficción realidad.
En fin, Roque es toda realidad y el Quijote toda ficción.

viernes, 14 de enero de 2011

Pandafilando de la Fosca Vista: el gigante del vino tinto

Pandafilando de la Fosca Vista es el personaje elaborado por la creativa mente de la princesa Micomicona (o Dorotea). Este es el personaje que da vida, en sentido de la aventura, a la historia de Dorotea, y es descrito por ésta como un gigante descomunal que “siempre mira al revés como si fuese bizco”. Es el primer personaje que se inventa para poder acceder al mundo ideal de don Quijote (después vendrán personajes como el caballero de los Espejos y La Trifaldi). Pandafilando es el culpable de las cuitas de la princesa Micomicona y, además, el anzuelo para llevar a don Quijote hacia una nueva “aventura”.

Muy poco se habla de este personaje y, sin embargo, es bastante lo que produce. Por un lado, es tan ficticio como Dulcinea del Toboso, y por el otro, es el responsable de la pérdida de los cueros de vino tinto de la venta, y de la interrupción de la fuera de lugar historia del Curioso Impertinente.

Pandafilando de la Fosca Vista es, para mí, el personaje más hilarante después de don Quijote y, por supuesto, de Sancho Panza. Desde la estructura de su nombre hasta lo que provoca en los personajes es digno de la risa del lector. Y para terminar, Pandafilando es la prueba de que “si no puedes con el enemigo, únetele” realmente funciona.