Ginés de Pasamonte



Ginés de Pasamonte, el pícaro galeote que Don Quijote dejó libre en la primera parte de la novela y que, lejos de mostrar su agradecimiento, terminaría robando el rucio de Sancho; es uno de los personajes que se transforma durante la obra y sirve de enlace entre la primera y segunda parte. Era el más terrible de los Galeotes, condenado a 10 años y quien ya ha conocido las galeras en una anterior condena de 4 años.

Existe una teoría sobre la supuesta autoría del Quijote de Avellaneda que incluye a Jerónimo de Pasamonte. Según esta teoría Ginés de Pasamonte no es más que una imagen burlona que Cervantes introduce de Jerónimo de Pasamonte, que en venganza crea la falsa segunda parte. En el Quijote de Avellaneda Ginés es mencionado, pero nunca con apelativos ofensivos como lo hace Cervantes.

Ginés hace su aparición en la segunda parte como Maese Pedro, el titiretero dueño de un mono adivino. Maes Pedro simboliza, con su representación, la relación ficción-realidad, que es tema fundamental del Quijote. El ataque de Don Quijote a los títeres ilustra, acaso con mayor fuerza que otras escenas, la imposibilidad de Don Quijote para lidiar con la ficción.

Por otra parte Ginés, Ginesillo, se presenta como el opuesto pícaro de Don Quijote, que no sólo vive una vida de aventuras, sino que incluso es autor de su propia historia, que describirá de esta forma:

"que mal año para Lazarillo de Tormes y para todos cuantos de aquel género se han escrito o escribieren. Lo que le sé decir a voacé es que trata verdades, y que son verdades tan lindas y tan donosas que no pueden haber mentiras que se le igualen"

Este enfrentamiento entre realidad y ficción es una constante en Ginés, que recogerá sus títeres y seguirá por sus propias aventuras, escribiendo una historia que, lamentablemente, se mantendrá inédita.

Comentarios

  1. Y muy lamentablemente, porque me parece que seguramente sería muy divertida...

    Este personaje es realmente fascinante. Siempre me sorprendo cuando me doy cuenta de que en ningún momento me pasó por la cabeza que liberarlo sería atarse a él y a sus zabandijerías. Uno cree que lo deja atrás y sin embargo, cuando menos lo esperamos, vuelve a aparecer! Definitivamente Cervantes es un genio!

    Y qué interesante lo que nos comentas sobre Jerónimo de Pasamonte! Esto hace aun más fascinantes al personaje y al autor.

    Saludos!

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