miércoles, 16 de noviembre de 2016

Dorotea, la princesa Micomicona



Dorotea-De aquí me levantaré, ¡oh valeroso y esforzado caballero!, fasta que la vuestra bondad y cortesía me
otorgue un don, el cual redundará en honra y prez de vuestra persona y en pro de la más
desconsolada y agraviada doncella que el sol ha visto. Y si es que el valor de vuestro fuerte brazo
corresponde a la voz de vuestra inmortal fama, obligado estáis a favorecer a la sin ventura que de
tan lueñes tierras viene, al olor de vuestro famoso nombre, buscándoos para remedio de sus
desdichas. (I, 29)
Ahora bien,  ¿en qué consiste esa facilidad de palabra y ese arte de narrar de Dorotea? Según Francisco Ramírez en “Dorotea o los caminos de la libertad”, dice, que tiene tres momentos en los cuales su elocuencia alcanza el mayor esplendor, de todo lo que es ella, además, de hermosa e inteligente: su discurso de presentación ante el cura, el barbero y Cardenio (I, 28), la representación de la historia de Micomicona (I, 30) y su segundo discurso en la venta (I, 36) dirigido directamente a don Fernando, y de manera indirecta, a la gente reunida en la venta (el cura, el barbero, Sancho, el ventero y su familia, Cardenio, Luscinda y los acompañantes de don Femando). En relación al primer discurso, Márquez Villanueva apunta en “Personajes y temas del Quijote”; Unas veces es la misma Dorotea quien dice sin decir, con perfecto cálculo. Pero, en muchos otros casos, con juego aún más refinado por parte de Cervantes.

En torno a la historia de Micomicona, Salvador de Madariaga señala en, “Guía del lector del Quijote” atinadamente que "bueno será apuntar que Pandafilando es una creación no sólo de Cervantes, sino también por parte de Dorotea" (71). Y más adelante añade; "De aquí el encanto de su interpretación de Micomicona, debido a la naturalidad con la que entra en el papel fingido con todo su ser real; su juvenil aplomo lindero con la desenvoltura, y, sin embargo, dentro de la honestidad, su sentido y discreción, su delicioso humorismo, a la vez de dulce" (77). Así, su talento es tan impresionante de como entra en el papel, siendo tan verosímil, todos quedan impactados de cómo es creíble lo que dice, Don Quijote y Sancho, le creen su historia, fue tan perfecta que no hubo ni un cabo suelto en su discurso y la historia contada, por parte de ella. Pero el mismo crítico admite que "donde más sobresale el talento de Dorotea es en la escena culminante de su aventura, su inesperado encuentro con don Fernando y Luscinda" (79). Este segundo discurso representa el momento climático de las relaciones no sólo entre Dorotea y don Fernando, sino también entre Luscinda y Cardenio. Si Dorotea no logra persuadir a don Fernando de aceptarla a ella como esposa, siendo tan dulce e inteligente, como se esfuerza en lograr que la elija a ella, en vez de a Luscinda, el enfrentamiento entre él y Cardenio, con su eventual derramamiento de sangre, es inevitable. En efecto, Dorotea está ante una situación de vida o muerte, poder lograr convencer a don Fernando, ser capaz de persuadirlo a través de palabras, todo con inteligencia, algo romántico, lleno de convicción por parte ella. Consciente de eso y de que ésta, es muy probablemente su última oportunidad, para conquistar a don Fernando, Dorotea no tiene otra opción más que jugarse su mejor carta, a través de palabras. A estas alturas, don Fernando conoce el linaje, la familia, la riqueza, todo lo que Dorotea tiene, aun así, logra convencerlo a través de su inteligencia, lleno de palabras, talento que hace conquistar de nuevo a su amado.

Herlaudy González

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