sábado, 12 de noviembre de 2016

La “Hécate” de la Mancha: Dulcinea del Toboso, la diosa tripartita.


“- Todo el mundo se tenga, si todo el mundo no confiesa que no hay en el mundo todo doncella más hermosa que la emperatriz de la Mancha, la sin par Dulcinea del Toboso”
     Dulcinea del Toboso, un personaje ficcional e incorpóreo formado por la imaginería del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, e inspirado por una labradora llamada Aldonza Lorenzo, es un personaje verdaderamente curioso, porque a pesar de que no se presenta “físicamente” en la obra, es moldeado y dibujado mediante las constantes referencias y aire de divinidad que le confiere nuestro hidalgo.
     Don Quijote está convencido de que “la señora de sus pensamientos” Dulcinea del Toboso es un numen, un ideal de belleza, que él utiliza como el motor de sus hazañas y la depositaria de la gloria obtenida en sus múltiples aventuras. Don Quijote ofrece sus victorias y toda su honra a Dulcinea, tal cual como lo hacían los caballeros de antaño con sus señoras.
     Este numen tiene una triple faceta, que se crea por la distorsión ficcional que resulta del juego de puntos de vista que hay a lo largo de la novela. Aldonza Lorenzo una moza labradora que vivía “en un lugar cercano al suyo”, se ve transformada en una bella doncella depositaria de toda gracia y gloria, como el Quijote la llama “Señora de sus pensamientos”. A lo largo de la primera parte Dulcinea cumplirá cabalmente con el papel de señora de nuestro caballero andante, quien luchará en su nombre, le dará sus victorias y le pedirá consuelo cuando lo necesite. A pesar de todo ello, Dulcinea no tiene conciencia del papel exaltado que está desempeñando en la obra.
     En la segunda parte, la bella Dulcinea se ve transformada en una labradora del más bajo talante “no muy bien parecida, con la cara redonda y chata”, que según Sancho Panza es hechizada por un grupo de encantadores para engañar a su señor.
     Cuando nuestro hidalgo es llamado a la vida pastoril y de campo (Segunda parte: Capítulo LXVII) el afirma que está libre de buscar nombre a una pastora fingida poruqe cuenta con la sin par Dulcinea del Toboso “Gloria destas riveras, adorno destos prados, sustento de la hermosura, nata de los donaires, y, finalmente, sujeto sobre quien puede asentar bien toda alabanza, por hipérbole que sea.”
     Aquí vemos cómo la figura de dulcinea forma una triada entre el juego realidad- ficción, donde la “real” Aldonza Lorenzo toma la figura de una doncella cortesana sin par llamada Dulcinea del Toboso; En una labradora del más bajo talante y no muy bien parecida, por culpa de un embrujo; y en una pastora ideal depositaria de toda alabanza y gloria. 

José Gregorio Castillo Kienzler
Bibliografía  

De Cervantes, M. (2005). Don Quijote de la Mancha. Caracas: Santillana.


No hay comentarios:

Publicar un comentario