viernes, 11 de noviembre de 2016

Si Anselmo no fuese curioso y su amor impertinente


     Nuestro ingenioso manchego se pasa toda la historia recordándole a Sancho la virtud de ser prudente y recatado; el valor de comportarse comedidamente, pues, sólo así todo hombre será visto de buena manera. La historia de “El curioso impertinente” es la mayor representación de los valores opuestos a los que tanta publicidad les hace El Quijote. “Estás buscando lo que no se te ha perdido” es una frase que escuchamos muchas veces durante nuestro crecimiento y sin duda tiene valor significativo. Sólo así aprendemos a no forzar las barreras. Anselmo es el perfecto ejemplo de estas búsquedas descontroladas que no terminan en nada bueno. La curiosidad desbocada como la causante de males y, en este caso, es la curiosidad de probar precipitadamente el amor de su querida esposa la que lleva a Anselmo a la pérdida de las cosas que más preciaba: su amigo Lotario y su amada Camila.

              
     Anselmo es el personaje que subestima las fuerzas del amor, que bien claro hemos visto como fácilmente hace perder el juicio a cualquiera. Anselmo, quien quiso curiosamente probar la fidelidad de las dos personas que más fieles le eran –hasta que Amor hizo lugar entre ellos–; y su amor impertinente que busca probar el amor honesto y casto de su esposa es lo que conlleva al colmo de sus actos: encontrar lo que no se le había perdido. En este caso: encontró la traición que él mismo se proporcionó. El curioso impertinente queda finalmente aniquilado por su propio plan de subestimar las barreras y así, inevitablemente, obtuvo el deshonor que tanto temía.



Giana Infante



Bibliografía
  • Cervantes, M. (1605). Don Quijote de la Mancha: "El curioso impertinente". Colombia, Alfaguara   

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