domingo, 23 de enero de 2011

La infalible belleza de la falsa princesa


Dorotea, la mujer abandonada que no cede ante la imprudencia. El personaje de Princesa Micomicona, la misma que Dorotea, simboliza la lógica dentro de es mundo lleno de enredos del Quijote. Un sólo personaje que se bifurca: Dorotea, la templanza de una mujer que desea justicia y que no pierde sensatez; un equilibrio. Luego transformada en la Princesa Micomicona, la gran lectora, llena de virtud para seducir a Don Quijote y "salvarlo" de su locura. Este doble personaje funde, además de la descripción del propio Cervantes de Bella, la armonía natural femenina.
En ella existe la habilidad de la palabra y la serenidad de la acción, la virtud. Sin embargo, con toda la audacia es partícipe del engaño hacia Don Quijote, y es la herramienta necesaria para la jugada. Un lado amoroso y trágico y el otro paródico y burlesco. Se le otorgan dos caras, su desolación amorosa se esconde y empieza a convertirse en un ser ficticio. La figura de Dorotea es una de las voces femeninas más emblemáticas del Quijote. Dorotea, un falsa princesa es fielmente encantadora.

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