miércoles, 26 de enero de 2011

Zoraida, tras los pasos de Lela Marien.

Zoraida resulta un persona muy interesante, no sólo dentro de la obra sino considerando el contexto cultural que la envuelve. A pesar de los siglos de distancia entre la época de Las Cruzadas y el Siglo de Oro todavía se evidencia el enfrentamiento entre árabes y españoles. Los moros siguen representando una amenaza a excepción de los conversos. Zoraida representa este ideal: ella se rebela a su padre, se despoja de sus riquezas y de su posición social por el firme deseo de convertirse al cristianismo. Es un alto precio el que ha decidido pagar. El doloroso sacrificio que esto ha significado despierta la compasión y la ternura hacia ella. Renegar de sus raíces para lanzarse a tierras lejanas en compañía de un extraño es un verdadero acto de valentía.



Cabe destacar que su personaje tiene relevancia muy a propósito de las novelas de caballería, en las cuales muchas veces los caballeros hicieron frente a los infieles. En este caso podemos ver la ironía: el Cautivo es rescatado por la mora, ella se nos presenta como la heroína. Una mujer que se arriesga por su fe y enfrenta con coraje las dificultades por venir. Aparte de su valor, y de la firmeza de sus convicciones, cabe destacar su astucia. Sus estrategias son ingeniosas: basta recordar la caña que asomaba por la ventana para hacer contacto con el cautivo y el desmayo que fingió ante su padre. Ciertamente se ha valido de engaños, pero no es una hipócrita. A la hora de enfrentar a su padre, brota de ella la sinceridad por más doloroso que fuera. Ha aceptado el llamado de Lela Marien y con ello su nuevo destino: ahora se llama María.

1 comentario:

  1. Acabo de terminar de leer el episodio de Zoraida, y puedo dar fe de que llore por la lastima que me dio Agi Morato.

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