viernes, 1 de agosto de 2014

Alcanzar una buena vida

«Siendo ya en este tiempo mozuelo, entrando un día a la iglesia mayor, un capellán de ella me recibió por suyo.
Y púsome en poder un asno y cuatro cántaros y un azote, y comencé a echar agua por la ciudad. Este fue el primer escalón que yo subí para venir a alcanzar buena vida, porque mi boca era medida. Daba cada día a mi amigos treinta maravedíes ganados y los sábados ganaba para mí, y todo lo demás, entre semanas, de treinta maravedíes.
Fueme tan bien en el oficio que al cabo de cuatro años que lo usé, con poner en la ganancia buen recaudo, ahorré para me vestir muy honradamente de la ropa vieja. De la cual compré un jubón de fustán viejo y una capa, que había sido frisada, y una espada de las viejas primeras de Cuéllar».
(Tratado sexto, página 79.  Anónimo. Lazarillo de Tormes. Colección Bohemia)

En este fragmento, Lázaro cuenta como se ha convertido en un joven honrado. Lo elegí porque muestra como ya no es por trampas que el pícaro logra cambiar su suerte sino gracias al trabajo y al ahorro. La buena vida parecer ser aquella que le permite al joven tener un oficio, y comprar cosas que le permitan mostrar su honradez.

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