viernes, 1 de agosto de 2014

La fuentecilla de Lázaro


                                                                             

“ Yo, como estaba hecho al vino, acordé, en el suelo del jarro, hacerle una fuentecilla y agujero sutil, y delicadamente, con una muy delicada tortilla de cera, taparlo , y al tiempo de comer , fingiendo haber frío , entrábame entre las piernas del  triste ciego a calentarme en la pobrecilla lumbre que teníamos,  al calor de ella, luego derretida la cera , por ser muy poca, comenzaba la fuentecilla a destilarme en la boca, la cual yo de tal manera ponía que maldita la gota que se perdía. Cuando el pobrete iba a beber, no hallaba nada”.
(Tratado Primero, pág. 24, 1999 primera edición La Palma Viajera, EDUVEN )
 
 No hay nada que motive más a un hombre que la necesidad, esta, pone a valer el ingenio y expone cierto aspecto natural  en el hombre. La necesidad de Lázaro se fundamenta en el sobrevivir. Lázaro necesita comer y beber y necesita a alguien que se lo provea. Viéndose privado de tal el pícaro se ve en la necesidad de inventar el modo de conseguirlo, a costa de todo, bajo el engaño. El pícaro aunque no provee consigue y es eso lo interesante en este fragmento: la naturaleza ingeniosa del hombre en la necesidad. Lázaro nos muestra una realidad no muy ajena, por sobrevivir haríamos lo que fuese y viviríamos de quien fuese.   Después de todo el pícaro no es un héroe, es un hombre, entonces ¿no es la picaresca lo natural en el hombre? ¿No hemos sido todos Lázaro alguna vez?

Victoria Pérez. 

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