viernes, 1 de agosto de 2014

Ingenuo Lazarillo


“Y como al presente nadie estuviese sino él y yo solos, como me vi con apetito goloso, habiéndome puesto dentro el sabroso olor de la longaniza, del cual solamente sabía que había de gozar, no mirando qué me podría suceder, pospuesto todo el temor por cumplir con el deseo, en tanto que el ciego sacaba de la bolsa el dinero saqué la longaniza y muy presto metí el sobredicho nabo en el asador.” (Tratado Primero, pág. 30 y 31, 1999 primera edición La Palma Viajera, EDUVEN )


Lazarillo es un pícaro-ingenuo. El hambre y la injusticia lo llevan a cometer estas travesuras. En su ingenuidad Lázaro no mide las consecuencias que pueden traer sus actos: “no mirando qué me podría suceder”. Es como un niño travieso. Pero no hace las cosas por maldad, las hace por necesidad o por tentación. En el fragmento seleccionado, podemos ver como Lazarillo disfruta de la longaniza robada sin pensar en los problemas que vendrán después, así como un niño que no mide las consecuencias y disfruta el momento sin importar el regaño. La vida de Lazarillo con el ciego, tal vez, fue lo mejor y lo peor, porque éste lo alimentaba, pero también lo maltrataba mucho. Y es justamente el sufrimiento del pobre Lázaro lo que nos causa gracia, una gracia culposa, porque también sentimos pena por sus infortunios.

Natasha Gómez R.


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