sábado, 2 de agosto de 2014

La carrera del vivir

Luis Santamaría Pizarro (documentado entre 1884 y 1912). El Lazarillo de Tormes. Óleo sobre lienzo. Museo de Almaría.
“La carrera de vivir”, como se refiere Lázaro a su paso por el mundo, es un desafío que debe enfrentar para salir adelante. Comienza su trayecto como alguien que no tiene nada, sus padres viven de lo que pueden y se conforman con apenas unas pocas migajas. No es el mendigo de la calle, es de quien el mendigo se compadece y ayuda. Su posición en la escala social es, sino el nivel más bajo de la pirámide, el suelo donde se sostiene la misma. Lázaro, y el pícaro en general, si desea salir del barro, está obligado a tomar todas las herramientas posibles para “valerse de sí” ¿pero de qué herramientas pude valerse alguien que no cuenta con absoluto?
“Yo oro ni plata no te lo puedo dar; más avisos para vivir, muchos te daré” dice el ciego que lo recoge después de que su madre lo deja a su suerte. Con él, Lázaro aprende que el mundo no le será favorable, que la carrera no será fácil y que, si quiere sobrevivir, debe estar atento y aprovechar de su ingenio. Como pícaro, su industria es su instrumento principal contra el mundo, la única forma de ganarle pequeñas victorias a la vida y compensar sus necesidades primarias.
Lázaro poco a poco despierta de su ingenuidad infantil y se va  formando en el fino arte de saber engañar a los otros, como si su amo representase, de una forma muy grotesca, un segundo Dios que,  irónicamente siendo ciego, le “alumbró y adiestró” y que además le dio la oportunidad de reinventarse como un nuevo tipo de bribón que se sale con la suya, como un pícaro con ventajas en la carrera.

María Alejandra Lara

Referencias: Anónimo. Lazarillo de Tormes. (Tratado primero. Versión online disponible en: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-vida-de-lazarillo-de-tormes-y-de-sus-fortunas-y-adversidades--0/html/)

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