domingo, 3 de agosto de 2014

Lázaro el convertor

    “Désta manera me fue forzado sacar fuerzas de flaqueza y, poco a poco, con ayuda de las buenas gentes di conmigo en esta insigne ciudad de Toledo, adonde con la merced de Dios, dende a quince días se me cerró la herida; y mientras estaba malo, siempre me daban algunas limosnas, más después que estuve sano, todos me decían:


      —Tú, bellaco y gallofero eres. Busca, busca un buen amo a quien sirvas.”

(Tratado Tercero, página 31, primera edición, Obras Universales, El Trebol)      
   El Lazarillo, un personaje muy peculiar, un personaje que sabe arreglárselas antes cualquier situación que se le presente, haciendo cosas un tanto singulares, para llevar una "buena" vida. Aprovecha los problemas y los convierte en pros, de modo que su bienestar no se vea afectado, el poco bienestar que logra tener de vez en cuando. Como al principio del tercer tratado, ve que le dan limosnas por estar herido, aprovecha esa situación e insinúa de no ser porque lo obligaron a conseguir un amo, se hubiera quedado mendigando, ya que conseguía dinero fácil y le era suficiente para vivir, porque estaba en una ciudad importante donde conseguía buenas limosnas. Lázaro, hizo lo que tenía que hacer, sabía aprovechar las oportunidades, cualquier haz de luz le servía para hacer de las suyas, con su situación cualquier cosa que brille es oro, de ese modo el hombre a veces tiene que ser un Lazarillo, un pícaro capaz de convertir en oro todo lo que brille.

                                                                                                                                    Jorge Pérez.

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